Empieza por ordenar la deuda
Antes de reclamar, define con precisión qué se debe, desde cuándo, bajo qué acuerdo y qué soportes existen. Si la base está confusa, el reclamo se debilita desde el primer mensaje.
Facturas, correos, chats, órdenes de servicio, comprobantes de entrega o cuentas de cobro pueden ser piezas importantes según el origen de la obligación.
Cómo hacer un requerimiento útil
Un buen requerimiento no necesita ser agresivo. Debe ser claro, cronológico y verificable: qué se debe, qué documentos lo soportan, cuál es el plazo razonable para responder y qué canal usarás para seguimiento.
Lo importante es que quede rastro y que la otra parte entienda que el reclamo no es improvisado.
- Monto reclamado y concepto.
- Fecha o condición que gatilló el pago.
- Plazo concreto para responder o ponerse al día.
Cuándo escalar
Si no hay respuesta, si la otra parte discute el monto sin base o si la deuda afecta de forma relevante tu flujo de caja, puede ser momento de revisar el caso con apoyo legal.
La estrategia adecuada dependerá de la prueba disponible, del tipo de relación entre las partes y del costo real de escalar el conflicto.
